La Paradoja de lo Cool

Martina Rendón

Ilustración original por Sara Zuluaga Posada.

06.03.2026

Social

Supongo que todos queremos sentir que pertenecemos, y cuando se trata de moda, quieres ser "cool" y destacar. ¿Qué significa realmente ser "cool" en nuestros días? ¿Sigue siendo "cool" una palabra flotante en 2025? No me malinterpretes; soy solo una chica atrapada en la confusión del lenguaje moderno. Parece que todos compartimos un secreto: ya no queremos ser vistos como "cool". La búsqueda de lo "cool" se ha convertido en un error de moda. Entonces, ¿cuál es el nuevo atractivo? 

Quizás ser "cool" se ha entrelazado en una compleja red de estereotipos que nadie quiere asumir. En 2025, ¿es ser "cool" solo una entrada para encajar? Aquí en Medellín, parecería que ser "puppy" es menos sobre brillar y más acerca de diluirse en la multitud. O quizás esa sea la idea general.

Parece que la búsqueda de encajar y pertenecer ha sustituido nuestra individualidad por un consenso sobre lo que está de moda. Entonces, ¿qué significa realmente ser "cool" en un mar de conformidad?

Pero, ¿no es fascinante que en 2025 comenzamos a darnos cuenta de que tal vez es mucho más atractivo no ser solo otro rostro en la multitud? Ser nicho se ha convertido en la máxima aspiración, pero, ¿podemos realmente llamarnos nichos si todos estamos luchando por destacar? Es una paradoja encantadora, ¿no crees?

La moda y el estilo en nuestra cultura siempre han bailado al ritmo de los medios; nunca han sido totalmente nuestros. El lujo ha sido sinónimo de marcas extranjeras, moldeando el gusto que todos deseamos. Después de todo, ¿no se trata más de mostrar que de realmente poseer un estilo?

A veces, un verdadero sentido de uno mismo se siente como un extraño. Sí, vemos el auge de marcas locales que promueven la comodidad y el patriotismo, con un número creciente de emprendedores asumiendo el protagonismo. Sin embargo, a pesar de este aumento, el atractivo de la moda rápida sigue aferrándose tenazmente a nuestros armarios.

Entonces, ¿qué está de moda? ¿Cuál es la tendencia del momento? Las empresas colombianas parecen estar prosperando, pero parecen atender a un público limitado. Mientras tanto, los de “vieja escuela” siguen llenando su armario de etiquetas extranjeras, como si dar la imagen correcta significara cubrirse de marcas que no son nuestras. ¿Es nuestra admiración por estas culturas extranjeras lo que nos lleva a etiquetar sus estilos como lujo? ¿O es más bien una falta de identidad cultural?

Siempre he creído que la moda es una poderosa forma de autoexpresión: una declaración audaz que debería provenir de ti, no del guion de otros. Para mí, la moda no se trata solo de lo que está en tendencia; se trata de descubrir tu sentido único del estilo. Ya sea que estés adoptando una moda que te resuena o descubriendo lo que realmente amas, todo gira en torno a la autenticidad.

En esta era hiperconectada, destacar se ha convertido en un verdadero desafío. Nuestras vidas están ensombrecidas por las redes sociales, donde la exposición está en su punto más alto y la privacidad se siente como un recuerdo lejano. El contenido que consumimos está tan meticulosamente curado que puede comenzar a sentirse igual. Cuando todos están pegados a sus teléfonos, diferenciarte se transforma en una hazaña monumental.

Se necesita verdadero coraje y autoestima para destacar en este panorama y convertirse en un trendsetter —no solo en otro influencer navegando las olas mediáticas. Un verdadero trendsetter es alguien que esculpe su propia identidad, en lugar de simplemente repetir las últimas modas. Entonces, ¿cómo reclamamos nuestras narrativas únicas en un mundo que compite constantemente por nuestra atención? Esa es la auténtica declaración de estilo: la capacidad de sobresalir en medio de la abrumadora cantidad de contenido que nos rodea.

Pero ¿qué se necesita realmente para ser un trendsetter en un mundo donde todos parecen ser tan fácilmente influenciados? He llegado a la conclusión de que no se trata solo de ser diferente o de lucir un estilo extravagante; se trata de hacer propio tu estilo.

Medellín, sin duda, tiene una estética; ¡es rica y vibrante! La cuestión es que no siempre se necesita seguir tendencias. Claro, la estética del hip-hop y el estilo urbano cargados de logos siempre tendrán un lugar en la cultura paisa, pero seamos realistas: solo capturan una fracción de lo que somos. Puede parecer un poco extremista, ¿no? Mientras tanto, hay una hermosa ambigüedad dentro de otros estilos —sentidos de la moda esperando ser explorados.

La moda no siempre se trata de destacar; es una forma de arte, una expresión personal. El arte y la moda son declaraciones, pero son fluidas, no fijas. Se redefinen e innovan todo el tiempo, insuflando nueva vida a nuestra cultura. La falta de una narrativa de moda clara no es un retroceso; es una invitación a abrazar cada posibilidad.

Puede que no tengamos un estilo predeterminado, pero aquí está la clave: ¡no es que estemos atrás! Puede ser desalentador definirnos, especialmente en una ciudad donde las influencias vienen en oleadas —en ocasiones desde una cultura cerrada o de estilos extranjeros. En lugar de ser indefinida, la moda en nuestra ciudad es imprevista: tan culturalmente rica y abierta que desafía cualquier etiqueta singular. Es un hermoso desfile de colores, como las cautivadoras flores que a menudo simbolizan nuestra ciudad.

Quizás la moda solo esté esperando nuevos trendsetters. En un mundo en constante cambio, la incertidumbre de hoy es un lienzo para exhibir nuestra individualidad. Con tantas marcas y estilos emergentes, tal vez la nueva cultura de la moda nos invite simplemente a ser nosotros mismos, vibrando con nuestras propias frecuencias y colores únicos.